Si me preguntas... ¡pido empatía!

Imagínate esta escena entre amig@s: 

Pepe- ¿Qué tal?, te veo un poco mal.

Yo- Pues un poco sí, me pillas entre triste y enfadada conmigo misma Pepe. 

Pepe- ¿Y eso?

Yo- Pues que hace un rato, he entrado en la habitación de mi hija y, en vez de mantener una actitud curiosa y abierta, como me he propuesto mil veces, al ver como estaba, le he largado un discurso sobre el orden y la limpieza que no veas. Además, le he augurado convivencias horrorosas como no cambie de actitud. Vamos que lo he vuelto a hacer fatal, tanta CNV y cuando más la necesito no la utilizo. ¡Me siento frustradísima!

Ante esto, mi amigo Pepe puede reaccionar de varias maneras. Vamos a suponer unas cuantas y a explorar como las recibo yo (lo escribiré en cursiva, y te animo a que hagas el ejercicio conmigo y explores cómo te sientes tú, así vamos Practicando).

Dar consejos/arreglar

Pepe- ¡Claro!, es que ya lo hemos hablado un montón de veces Fran…Lo que tienes que hacer es ponerte un aviso en la puerta que esto a ti te va muy bien. Ahora cuando vuelvas para casa, hablas con ella como tú sabes, que para eso eres formadora en CNV, le explicas las cosas bien, os jugáis un JECO de los tuyos y hacéis juntas lo del cartelito. Verás que todo se arregla.

Si no hubiese propuesto lo del JECO, que al menos me hace propaganda, le hubiese soltado: -Claro, para ti es muy fácil, ¡como tú no has tenido la bronca con él tuyo! Ya te diré lo mismo cuando vengas quejándote...

Porque yo, en estos momentos, no necesito que me digan lo que tengo que hacer ni me arreglen la vida, yo quiero una oreja que me escuche.

Simpatía y dar la razón

Pepe- Hija, no me extraña que estés fatal, ¡con lo mucho que te esfuerzas tú para ser una buena madre! Pero claro, es que no es para menos, hay que ver como tiene el cuarto la niña, que no se puede ni entrar. Normal que te pongas de los nervios, en un momento así, ¡no hay jirafa que no aúlle! Bastante suerte tiene de que tengas tanta paciencia y no le castigues…Has hecho muy bien nena, que también estamos para esto, para educar.

Con esto, aunque me crezco un momento porque tengo un aliado y me reafirmo en que tenía razones para soltarle el discurso, no me quedo bien, porque estoy harta de tener la razón, yo lo que quiero es conexión, entendimiento con mi hija.

Contar historias

Pepe- Va, ya te digo, ¡es que son la pera! El mío nos tiene fritos, es que no se puede ni abrir la puerta de tantas cosas que tiene en el suelo. Yo se lo tengo dicho: ¡contigo tiro la toalla!, haz lo que te dé la gana ahí para dentro... Ahora, de la puerta para fuera, es espacio común y se respeta. Ten ratones y cucarachas si quieres, ¡pero que no salgan al pasillo!

Buf!, ¡lo que me faltaba! Le explico que estoy mal y me cuenta su película… como si yo le hubiese preguntado... ¿no se da cuenta que ahora soy yo la que necesita apoyo? Si lo sé me callo… (aún me siento más frustrada)

Minimizar y Negar

Pepe - No estés triste mujer, que no es para tanto, seguro que le has hablado mucho mejor de lo que te parece, que tú eres súper comprensiva con ella. Siempre dices lo mismo y yo cuando te oigo hablar a tus hij@s, alucino con la paciencia que tienes y lo empática que eres con ell@s, se te nota tanta CNV! Son cavilaciones tuyas, de verdad, además, tu hija sabe que tiene una madre fantástica. 

¿Cómo que no es para tanto? ¿Él que sabe de mis anhelos? ¿si ni siquiera me escucha, no se da cuenta de que para mí es súper importante hacer un cambio y que no estoy pidiendo que me dé palmaditas en la espalda y me diga lo fantástica que soy? ¡Que me siento mal, no me siento fantástica! ¿No lo ve?

Psicoanalizar

Pepe - Escúchame, esto es normal, lo que te pasa es que te hace de espejo, de espejo ampliado, porque ya sabes que l@s hij@s son nuestr@s grandes maestr@s. Tú a su edad hacías lo mismo y tu madre te pegaba el rollo igual. Estáis reproduciendo el sistema familiar que teníais tú y tu madre, las mismas dinámicas, ¿no lo ves?

¡Ahí sí que me ha puesto de los nervios!, ¡Encima aguanta sus discursitos sistémicos!, como si yo no lo supiera… ¡que, a estas alturas, tengo un “máster en espejos y espejitos”!! …Además, no me sirve de nada saberlo cuando abro la puerta y se me cae el alma a los pies. ¡Si quisiera una consulta, hubiese llamado a mi psicóloga!

Consolar

Pepe- ¡Ay, pobre! Cuanto lo siento Fran, con lo mucho que te esfuerzas con tus hij@s… ¡de verdad que pena me da verte así! Ven que te doy un abrazo.

Con esto, al menos, recibo un poco de cariño que me hacía falta. No es la panacea, pero al menos no me da lecciones…

¿Cómo las ves? ¿Te identificas o relacionas a alguien con alguna? La he puesto por separado, pero también podía hacer “un mix”, ¿te suena?

Pepe - ¡Vamos mujer, ánimo! que no pasa nada! ¡Con mi hijo sí que lo tenemos mal! ¡Si tú eres una madre estupenda, ya me hubiera gustado tenerte a ti de madre en mi adolescencia! Es normal porque a nosotr@s nos pegaron muchas broncas y nos sale todo ahora con la crianza.  Lo que tienes que hacer es coger el JECO e ir y hablar con ella des de la calma, como tú sabes, verás que todo se arregla. ¡Venga un abrazo y un poco de chocolate!

Sin comentarios….

Espero que, aparte de echarte unas risas como he hecho yo, también te sirva para reflexionar sobre tu manera de comunicarte cuando alguien te cuenta sus cosas.

Y ahora, me gustaría explorar otra opción:

Empatía

Pepe - Vaya Fran, ¿así que estás frustrada con como has llevado la situación con tu hija?

Ya..., entiendo que para ti es muy importante cambiar esta dinámica, ¿verdad?

 Yo - Sí, es que mira que me lo propongo y me repito como un mantra: “Conexión antes que educación” y, a veces lo consigo, pero hoy, ¡otra vez he caído en lo mismo!

Pepe - A ver si te he entendido: Te gustaría mucho poder mantener siempre esa actitud abierta y empática, ¿no? Y cuando no te sale, te vienen todos tus juicios a regañarte y te lamentas por no haber usado los recursos de CNV que tan bien conoces y manejas en muchas otras ocasiones, ¿va por ahí?

Yo - Sí Pepe, eso mismo, gracias por ponerle palabras. 

Además, me da miedo que, regañándola, cause el efecto contrario y cuando le llegue el momento de convivir no sea capaz de mantener un mínimo orden y nadie quiera vivir con ella. Vamos, que lo pase mal. Encima, cuando le regaño, parece que lo que le llega de mí es que quiero amargarle la vida y no ve mis ganas de contribuir a su felicidad, bienestar…¡Que duro se me hace a veces esto de acompañar!

Pepe - Claro, tú vas con todas tus ganas de aportar y cuando tenéis la discusión, te da miedo no sólo que no lo vea, sino que encima haga efecto rebote, ¿no?  

Cuanto lo siento Fran, me llega tu cansancio con esta situación que se va repitiendo. ¿Sí?

Yo - Bueno, discutir no hemos discutido, pero sí…, ahora mismo, lo que más siento es cansancio, estoy muy cansada de que se repita…gracias por escucharme. ¿Me das un abrazo?

MMmm… ahora sí que me he quedado bien, lo que más necesitaba era escucha, conectar con lo que es importante para mí y me ha venido genial que viese mis sentimientos y necesidades.

¿Qué tal, como ves esta opción?, ¿Te animas a probarla?, ¿Es tu manera de acompañar?

 Les acabo de leer a mis hij@s y a su amiga y aparte de reírse, también han dicho que, la de la empatía, es la que, más les gusta y sirve. Personalmente, a mí también y, ¡si me preguntas... pido empatía! 

Con este artículo, no pretendo decir que esté mal aconsejar, consolar y mirar de encontrar explicaciones…sólo quería explicar la diferencia entre estas opciones y la empatía y animarte a probar algo, si no lo has hecho, algo diferente.

Y, para, animarte a seguir practicando Comunicación No Violenta, te propongo un ejercicio que me encanta hacer en las formaciones y con el que solemos reír y reflexionar a la vez.

Haz un cartelito para cada manera: consolar, empatía…

Por parejas, una escucha y la otra, según el cartelito que le vaya tocando, va respondiendo. 

Después, reflexionad sobre como os habéis sentido cada una, qué necesidades se han cubierto y cuáles no, con cuál manera os identificáis u os gusta/molesta más…

Si sois varias, una puede mostrar los cartelitos des de la espalda de la que cuenta su historia, para que no pueda verlos.

Espero que te sirva, ya me cuentas… ¡Feliz día! 🤗🌻, Francina

Nota de la autora: Es un caso medio ficticio, he cambiado algunas cosas para proteger la identidad de l@s protagonistas y hacerlo más interesante😜

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