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Cómo pedir para que te digan SÍ

¿Te cuesta pedir?, ¿te enfadas y frustras cuando te dicen que no?. Es probable que sólo estés viendo tu parte y por eso tu demanda genere rechazo y resistencia.

Si quieres que te digan SÍ, aprende a pedir sin exigencias, con apertura y consideración hacia lo que es importante para la otra persona.

 

Si quieres que te digan SÍ, sigue leyendo..

Lo primero es estar abierta de corazón a un NO.

 

Marshall Rosenberg decía: “Busca el SÍ detrás del NO”. Con ésto hacía alusión a interesarnos, también, por las Necesidades de la otra persona.

 

Me explico; si yo le pido a mi madre que se ponga el “Reloj de apoyo” para quedarme más tranquila y ella me dice que NO (o dice SÍ y no se lo pone), en vez de intentar convencerla de lo maravilloso y necesario que es que se ponga el reloj, me pregunto qué Necesidades intenta cubrir ella al no ponérselo y desde esa curiosidad e inclusión, formulo una petición.

Todo ésto puede llevarnos un par de minutos o puede necesitar un proceso por partes. Dependerá mucho de lo estimulante de la situación y del nivel de experiencia en CNV de las personas implicadas.

Detallaré lo que pasó por partes para que podáis verlo y os animo a coger un ejemplo propio y Practicar CNV conmigo.

 

0. ¿Qué quería yo?

Quería que mi madre se pusiera el reloj, al menos cuando salía de casa sola (la perra no cuenta).

 

  1. Me pregunté por sus Necesidades

 

Primero me lo pregunté a mí, para darme mi rato de autoempatía y también de Chacaleo (desahogo con juicios) hacia ella, sin dañar la relación.
Vi que probablemente quería libertad de elegir, autonomía y confianza en su propia capacidad. Intuí que todo eso podía darle ligereza, facilidad y tranquilidad: no tener que estar pendiente de ponerse el reloj, comprobar si tenía batería o acordarse de cargarlo, algo que ya le resulta complicado con el móvil. Además, recordé que alguna vez había dicho que le parecía un poco armatoste y poco cómodo: comodidad.

Resumiendo, respecto a esta petición, mi madre probablemente quería: tranquilidad, ligereza, facilidad, comodidad y confianza/libertad/autonomía.

 

2.                     Empaticé con sus posibles Necesidades

 

Una vez detectadas sus Necesidades, abrí mi corazón a ellas. No se trataba de intelectualizarlas, sino de empatizar de verdad. Conecté con lo importantes que también son para mí la ligereza, la facilidad, la comodidad, la confianza, la libertad y la autonomía.
Mientras lo hacía, noté un cambio en mí: me sentía más amorosa. Ya no estaba en el “debería ponerse el maldito reloj, ¡que no cuesta tanto!” (esa era mi parte de Chacaleo).

 

3.                     Revisé y empaticé con mis Necesidades

 

Mis Necesidades eran (y son), sobre todo: tranquilidad, cuidado, eficiencia y coherencia con todo el esfuerzo que hacemos para cuidarla. Y apareció también el respeto hacia ella.
Sí, todo esto era/es muy importante para mí.

 

4.                     Puse encima de la mesa todas las Necesidades

 

Tranquilidad y confianza para ambas, y para ella además ligereza, facilidad, comodidad, libertad y autonomía.
Reducí mi lista porque darme tranquilidad respecto a cómo está ella era lo más importante para mí (y la necesidad de respeto ya la estaba cuidando haciendo todo este proceso).

 

5.                     Involucré a la otra persona, descubrimos nuevas Necesidades y juntes encontramos una solución.

 

Me pregunté qué podía pedirle a mi madre que a mí me diera tranquilidad y que para ella fuera mínimamente fácil, cómodo y no lo viviera como una exigencia.
Y como no se me ocurría nada que yo considerara brillante, decidí recurrir a la barita mágica de la Empatía, vi claro que podía planteárselo directamente: hacerle saber que sus Necesidades me importaban y que, al mismo tiempo, no quería renunciar a las mías.

La conversación fue así:

 - “mamá, quiero que te pongas el reloj para poder estar tranquilxs y al mismo tiempo, me da la sensación que para tí es pesado hacerlo, ¿es así?

- un poco y es que se me olvida…

- Entiendo, te cuesta y agobia tener que estar pensando en ponértelo, en cargarlo y llevarlo siempre es incómodo, ¿no?

- sí..

- Me sabe mal que te veas obligada a hacer algo que no quieres. Realmente me importa y quiero que encontremos la manera de que tú estés cómoda, que sea algo fácil y que no te veas en la obligación de hacer nada que no tenga sentido para tí. Quiero que  estés a gusto con lo que haces! Y a la vez como vivimos lejos me agobio mucho cuando pienso en que te puedes caer y no nos vamos a enterar..

- gracias hija,  sé que debería ponérmelo con todo lo que hacéis por mí..pero no me acuerdo.. se me pasa.

- entiendo que acordarte es lo más difícil para tí?, que ahora estás dispuesta pero se te olvida y ésto te pesa, ¿no?

- sí, es una cosa más!!

 

Llegados a este punto, me dí cuenta que ella quería colaborar, que estaba dispuesta a usar el reloj porque su Necesidad de cuidarnos estaba más viva que la de las otras y a la vez, no era capaz de gestionar sola la situación. 

 

- mamá se me ocurren algunas ideas para ayudarte a que no se te olvide, ¿quieres que te las diga?

- sí, claro!

 

- se me ocurre que puedes dejar el reloj con las llaves y le pediremos a la cuidadora que cuando venga, comprobéis juntas si tiene batería. Ella puede asegurarse de que cuando se va el reloj tiene batería y que se queda con las llaves. Además, cuando estemos contigo también te lo recordaremos, hasta que se convierta en un hábito, como ponerle la correa a la perra que lo tienes integrado. ¿Qué te parece?

 

- Me parece bien, gracias por la paciencia hija mía.

- Gracias a tí también por estar abierta, estoy muy contenta y mucho más tranquila.



 

Y ahí acabó el episodio, de  momento estamos en periodo de adaptación y además estamos buscando una alternativa más cómoda y ligera al reloj.

 

Pasamos de estar cada dos por tres “discutiendo” por el reloj a una conexión muy valiosa para ambas y de estar en los juicios ambas a unidas por una causa común.

 

Formarte en CNV, te da herramientas y recursos para tu día a día, en casa y en el trabajo. Yo doy gracias por tenerlas y estoy encantada de compartirlas contigo.

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¡Este año, puede ser diferente! Feliz y conectado 2026, Francina🤗🌻

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