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Las nuevas generaciones también se interesan por la Comunicación NoViolenta

Hace unas semanas recibí un mensaje de un alumno de 1º de Bachillerato.

 

Era de D, que está realizando su Trabajo de Investigación sobre la Comunicación NoViolenta y su efectividad en la resolución de conflictos.

En su mensaje me explicaba que, por indicación de su profesora, había empezado a investigar sobre este enfoque y quería entrevistarme para dar más profundidad y rigor a su trabajo.

Mientras leía sus palabras, sentí ilusión y esperanza.

Ilusión porque me encanta poder contribuir y esperanza porque, después de tantos años divulgando y compartiendo Comunicación NoViolenta en talleres, cursos, empresas, familias y escuelas, sigo sintiendo una alegría muy especial cuando veo a personas jóvenes interesarse por todo esto.

Y todavía más cuando el interés nace en el entorno educativo.

 

Suelo escuchar (e incluso decir, lo confieso) que “los jóvenes no saben comunicarse”, que “se hablan mal”, que hay mucha agresividad y poca conexión.

Estos juicios, aullidos del Chacal, como decía Marshall Rosenberg, expresan preocupaciones, necesidades de tranquilidad y esperanza no satisfechas que me generan tristeza y miedo.

 

Y, a la vez, me parece justo explicar y celebrar que también vivo otra realidad: jóvenes que acuden a sesiones individuales conmigo porque quieren comprenderse mejor, aprender a relacionarse de otra manera, tener más claridad sobre qué hacer con su vida y encontrar herramientas que les ayuden a vivir los conflictos sin destruir los vínculos.

Y eso, para mí, es profundamente valioso. Me devuelve la confianza.

 

Durante la entrevista con D estuvimos hablando de muchos temas: de empatía, de límites, de conflictos familiares, de cómo expresar lo que sentimos sin atacar ni someternos, de la importancia de la intención detrás de las palabras y de cómo la CNV puede ayudarnos tanto en la amistad como en la pareja, en la familia, en el trabajo o en la escuela.

 

Me encantó reflexionar con él sobre la importancia del respeto, de cuidar las relaciones y de aprender a decir lo que uno necesita sin perder la conexión con las demás personas.

Porque  muchas personas piensan que la Comunicación NoViolenta es “solo” una manera de hablar. Pero en realidad es mucho más que eso. La CNV nos invita, sobre todo, a una intención de conexión, a otra forma de mirar y a otra forma de relacionarnos con nosotras mismas y con las demás desde más consciencia, honestidad y humanidad.

 

También hablamos de algo que veo constantemente en las formaciones: cómo cambia la mirada cuando dejamos de ver a la otra persona como “el problema” o “el enemigo” y empezamos a preguntarnos qué puede estar sintiendo, necesitando o intentando cuidar detrás de lo que hace.

Y aunque esto pueda parecer sencillo, no siempre lo es. Especialmente cuando nos sentimos dolidas, frustradas o enfadadas.

Disfruté mucho de la entrevista y de la charla con D. Me da mucha alegría que adolescentes y jóvenes se pregunten cómo relacionarse sin violencia.

 

La verdad es que pensar que estas inquietudes están presentes en las aulas, que hay profesorado que considera importante acercar estas herramientas a las personas jóvenes, que existen trabajos de investigación sobre empatía, comunicación y resolución de conflictos… me llena de confianza y ganas de seguir perseverando en compartir la CNV y de seguir apoyando a que cada vez más espacios educativos puedan incorporar herramientas de Comunicación NoViolenta, escucha, empatía y gestión emocional. No como algo “extra”, sino como parte fundamental de la vida.

Porque saber cuidar los vínculos, tener herramientas para vivir con más bienestar y conexión con una misma y con las demás personas, es tanto o más importante que aprender matemáticas o cualquier otra asignatura del currículum escolar.

¡Mi más sincero agradecimiento a D y a su profesora!

 

 

¡Feliz y conectado día!🌻🤗 Francina

 

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