Duelo y celebración: la jirafa reversible de Noemí
En otras ocasiones, ya he compartido como podemos ver el duelo y la celebración como dos caras de la misma moneda. Duelo por lo perdido y celebración por lo vivido.
Este es el tercer artículo de esta serie alrededor del Día de la Paz que pasamos en la Vall d’Uixó. Y no lo escribo desde el mismo lugar que los anteriores.
Ayer encontraron muerta a Noemí y a su madre en su casa en Chilches. Y aunque una parte de mí quiere expresar dolor, indignación, miedo y repulsa, he decidido que quiero voy a hablarte de ella no de quién la agredió ni qué pasó.
Conocí a Noemí en el taller de Comunicación Noviolenta que dimos con nuestro juego JECO por el Día de la Paz, organizado por el Servicio de Juventud del Ayuntamiento de Chilches. Noemí tenía 12 años. Y desde que nos presentamos noté una conexión y una ternura especial. Su estar en la sala fué, para mí, pura presencia.
Durante el taller estuvo especialmente participativa. Mano levantada una y otra vez. Se ofrecía a ayudarme, con el pañuelo, con las cartas del juego... Estaba atenta. Viva. Con ganas. Con esa energía de quien no quiere quedarse fuera de nada.
Noemí tenía diversidad funcional auditiva y mostraba unas ganas inmensas de comprender, de formar parte, de contribuir. No entendía el valenciano y varias veces pidió que los talleres se hicieran en castellano porque quería enterarse bien. Quería entender. Quería participar. Quería formar parte y ¡vaya si lo consiguió!. ¡Me pareció super “jirafa”!
Sin conocer nada de Comunicación NoViolenta, Noemí practicaba algo que decimos en CNV: una jirafa reversible: hacia dentro y hacia fuera.
“Jirafa hacia dentro”, porque expresaba lo que necesitaba. Pedía comprensión. Pedía claridad. Pedía que se hablara en una lengua que pudiera seguir. No se quedaba callada resignándose. No se desconectaba. Levantaba la mano para participar, para pedir abierta a la respuesta que viniera.
Y “Jirafa hacia fuera”, porque estaba pendiente de ayudar. No solo a mí. A quien hiciera falta. Se ofrecía. Colaboraba. Se movía con naturalidad entre las personas. Había en ella un deseo genuino de contribuir.
Recuerdo que desde la Consejería de Juventud, sortearon un juego JECO y le tocó a ella. La alegría que expresó al recibirlo fue contagiosa. Era vitalidad pura. Me alegré mucho de que le tocara a ella, había participado en todo y me llegaba que ésto de la CNV y de las Jirafas y Chacales, había tenido mucho sentido para ella.
Al terminar nuestro taller de CNV, mientras compartíamos un chocolate antes de la actividad de Biodanza que facilitaba Maite, me pidió jugar una partida con su JECO. Estuve dudando porque me apetecía muchísimo y a la vez, quedaban menos de 10 minutos para el taller de Biodanza y quería cuidar que empezáramos puntuales. Como formadora sé lo difícil que es arrancar cuando el grupo está disperso, y para mí el respeto a los tiempos también es cuidado.
Le dije que cuando volviera al Grupo de jóvenes les enseñaría a jugar con más calma. Le expliqué que habíamos quedado con Penélope, la concejala, que organizaríamos pronto un taller más largo para los jóvenes. Noemí lo acogió sin discutir ni insistir, con un “vale” y una sonrisa.
Hoy me duele pensar que cuando vuelva… ella no estará y he necesitado bastante autoempatía por la decisión que tomé. Tenía unos cuantos Chacales revoloteando, gritándome lo mucho que me gusta contribuir, cuidar, compartir y disfrutar de lo que trae el presente.
La verdad es que siento una tristeza muy grande. Un duelo que no esperaba, a veces basta un encuentro breve para que alguien te deje huella.
Y al mismo tiempo, también quiero honrar su huella con celebración, como un homenaje a su manera de estar en el mundo.
Celebrar su deseo de participar.
Celebrar su insistencia en comprender.
Celebrar su valentía al pedir.
Celebrar su disponibilidad para ayudar.
Celebrar su alegría cuando ganó el JECO.
Celebrar la vida que trajiste a aquella sala.
En el Día de la Paz hablamos de Jirafas y Chacales, de empatía, de necesidades, de contribución. Y, sin saberlo, Noemí nos estaba mostrando cómo se encarna todo eso en lo cotidiano.
Gracias por tu mano levantada, por tu apoyo, por tus ganas de aprender, por darme más razones para seguir perseverando en divulgar y compartir la Comunicación Noviolenta (CNV).
Gracias por tu ejemplo.
Una Jirafa reversible.
Conectada hacia dentro.
Disponible hacia fuera.
Este artículo es un pequeño homenaje para ti, Noemí y para todas las personas que hemos tenido la suerte de compartir contigo y que hoy te lloramos y celebramos.
🌻🫂Francina








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Joan Lino (miércoles, 18 febrero 2026 09:31)
Leer este artículo me ha conmovido profundamente.
En medio de una noticia tan dolorosa, elegir hablar de la luz de Noemí, de su presencia, de su manera de estar en el mundo, me parece un acto de coherencia y de amor muy grande.
Gracias, Francina, por mostrarnos que el duelo y la celebración pueden convivir. Que podemos sentir tristeza y, al mismo tiempo, agradecer lo vivido. Que podemos elegir poner el foco en la huella que alguien deja y no en la violencia que la arrebató.
La imagen de la “jirafa reversible” me ha llegado especialmente. Esa capacidad de Noemí de expresar lo que necesitaba sin desconectarse, y a la vez estar disponible para contribuir, es un recordatorio poderoso de lo que significa vivir desde la CNV más allá de las palabras.
Me emociona pensar en su mano levantada, en su deseo de comprender, en su alegría al recibir el JECO. Hay personas que, aunque estén poco tiempo en nuestra vida, nos enseñan muchísimo. Y por lo que compartes, Noemí fue una de ellas, yo también tuve la suerte de vivirlo y resueno totalmente.
Gracias por este homenaje tan humano.
Que su ejemplo siga inspirándonos a ser un poco más jirafas hacia dentro y hacia fuera.
Con cariño y respeto, Joan